lunes, 23 de mayo de 2011

La muerte tiene permiso








Este libro es de un escritor mexicano, el cual contiene un estilo conseguido en el ejercicio periodístico y literario lo que lo hace uno de los mejores libros de la narrativa contemporánea.



La muerte tiene permiso posee una estructura que presenta la acción en retrospectiva desde el escenario final del relato. En este texto hay dos sectores delimitados incluso espacialmente: los de arriba, ingenieros y miembros de la asamblea, y “los de abajo que se sientan con solemnidad, con el recogimiento del hombre campesino que penetra en un recinto cerrado: la asamblea o el templo”.





Los campesinos de San Juan de las Manzanas exponen sus quejas: “el agua, el cacique, el crédito, la escuela.”, en distintas voces de campesinos que van tomando turno en la palabra. Pero, dice el texto, “les preocupa algo grave” y entonces el patriarca, el más viejo decide quién deberá tomar la palabra. Designa a Sacramento.











Y el campesino expone enumerando los hechos:


- El caso de las tierras que perdieron unos campesinos injustamente.



- El aumento arbitrario en el monto de los préstamos que les habían concedido.


- La muerte de su hijo por haber ido a reclamar a la autoridad.



- El cierre del canal del agua.




- La violación de dos muchachas del pueblo.


Todas las quejas tienen al mismo culpable: “las tierritas se le quedaron al Presidente Municipal”, “el Presidente Municipal trajo unos señores de México, que con muchos poderes…”, “se fue a buscar al Presidente Municipal, pa reclamarle…”, “el Presidente Municipal cerró el canal”, “el Presidente Municipal con los suyos, que son gente mala y nos robaron dos muchachas.


Las injusticias aumentan en gravedad según se narran ante la asamblea, y el tono de quien habla aumenta también en intensidad. El campesino agrega que en todas las ocasiones han recurrido a diversas autoridades y en ninguna ocasión se ha respondido a sus demandas. Y solicita, a nombre de la comunidad, el permiso para hacer justicia por propia mano.


Luego de estas intervenciones, toca el turno a los miembros de la asamblea que discuten entre sí. Y en este momento, la asamblea se divide también en dos sectores: los que argumentan en contra de la petición y los que están a favor de ella. En este segundo grupo se encuentra el presidente de la asamblea.


Las calamidades que han sufrido los campesinos conmueven a la asamblea.


El cuento cumple con el requisito de brevedad, presenta una intriga poco elaborada, pocos personajes cuyo carácter se revela esquemáticamente, unidad en torno a un tema, estructura episódica, un solo efecto global de sentido y un final sorpresivo.


Se construye sobre la base de una contradicción, de una falta de coincidencia, de un error, de un contraste, etc. Pero esto no es suficiente; en el cuento como en la anécdota todo tiende hacia la conclusión.


CONCLUSIÓN


“El final de un cuento es tan decisivo que, a menudo, obliga a un nuevo proceso de semantización de la lectura.


Está en boca de un personaje y su último discurso cierra el texto. Todo el relato está permeado de una ironía que sólo se percibe al recibir la información final. La risa de los miembros de la asamblea al inicio del texto desaparece seguramente, mientras que su portavoz al recibir el ‘permiso’ termina siempre sin alterarse: “Sacramento, que ha permanecido en pie, con calma, termina de hablar. No hay alegría ni dolor en lo que dice. Su expresión es sencilla, simple.”, y transmite enseguida la noticia del asesinato del Presidente Municipal también sin perturbación, y con toda sencillez agradece el “permiso” para dicha ejecución.


La corrupción hace presencia en el texto. Con pocos pero significativos indicios se nos muestra el nivel que alcanza en el contexto, dada la brevedad del relato.


En La muerte tiene permiso, la denuncia está en dos niveles. Los campesinos presentan sus quejas ante la asamblea como víctimas del cacicazgo que ejerce la autoridad municipal, en contubernio con las autoridades centrales.

No hay comentarios:

Publicar un comentario