jueves, 2 de junio de 2011

Una critica de la obra LA MUERTE TIENE PERMISO



Edmundo Valadés ofrece una visión peculiar de la vida rural cotidiana. En el cuento se aprecia el sentir de la muerte y la violencia que también se presentaron en la literatura de Juan Rulfo. En La muerte tiene permiso, es posible advertir la concepción que el autor tenía acerca del género humano: “De lo poco que sé y de lo mucho que conozco, entiendo que el grano humano que se arroja en la tierra no tiene tiempo exacto para fructificar”. Valadés afirmó también que “hay minutos en que todo parece escaparse de las manos”. El cuento La muerte tiene permiso es una lectura necesaria en la literatura mexicana y universal, antes de que todo se nos escape de las manos.



Cuando en el tiempo se han endurecido las relaciones sociales, cuando se observa que las instituciones encargadas de procurar justicia se ven rebasadas por sus mismas limitaciones y vicios, cuando la desesperación llega a límites insospechados y cuando la historia no alcanza a vislumbrar un futuro cercano que remedie la situación, queda entonces el lugar a la literatura. Y mediante la ficción, la posibilidad de rehacer el mundo y ofrecer una visión, en estos casos optimista, sea cual fuere el costo del sacrificio y la dureza de las medidas a tomar.








Entrada elaborada por Montserrat Plata







© Claudia Macías Rodríguez 2003
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid




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